Hoy ha sido un día mas animado.
Por la mañana he ido con Marta y su amiga Vero a dos mercadillos. Los dos eran enormes y había de todo. Yo me he comprado champo, suavizante y pasta de dientes, que me estaba faltando.
Después hemos vuelto a casa. He comido con ellas y con María, una chica medio danesa medio española que trabajara para AFS. Hemos comido raviolis de espinacas que Marta había preparado en una actividad de cocina de su proyecto. Después nos hemos ido a dar una vuelta. Hemos visto el Atomium, es super impresionante. Enorme. Me daba vértigo mirar hacia arriba. Hasta que no estás debajo no se es consciente de lo grande que es. Al lado hay un parque, también muy grande y frondoso que me gustaría recorrer algún día, pero a plena luz del día y acompañada.
Y finalmente... ¡me he comido un gofre! Según me han dicho, es el mejor sitio para comerlo, porque te los hacen en el momento. La masa del gofre estaba calentita y blanda. Me lo he pedido de fresas con chocolate. Estaba super bueno y he acabado super empachada. Realmente yo no soy muy aficcionada a los gofres, me empachan demasiado, de hecho me he tenido que dejar el último bocado, pero uno de vez en cuando sí que me gusta. Y después... ¡si! Hemos ido a comer "frites", o patatas fritas, el otro plato típico belga, a parte de las "moules" o mejillones. Bueno, el caso es que entre las patatas fritas y los gofres he pillado un empacho... En la tienda donde las hemos comprado también hacían bocadillos de patatas fritas. Les llenan el bocadillo hasta arriba de patatas fritas, y se comen las patatas hasta que pueden cerrar el bocadillo.
Luego hemos estado dando un paseo, hemos visto la catedral y unos calles más y después ya nos hemos vuelto a casa en el tranvía.
Durante el trayecto en tranvía a un hombre le han robado su portatil. Parece ser que estaba con el portatil abierto y los cascos puestos. Y un chico, más o menos joven, moro, se lo ha cogido de repente y ha salido corriendo. Yo no lo he visto sólo he oído un golpe y lo he visto salir corriendo. El hombre se ha quedado con los cascos en la mano y las gafas en el suelo, que se le habían caído. Me ha dado pena. Todos nos hemos quedado quietos, mirando sorprendidos.
Y justo después... cuando parecía que el día iba a acabar... ¡CONTROLADORES del tranvía! Aquí, en el bus, en el metro y en el tranvía entras libremente con tu tarjeta, e incluso si la compras en el momento es uno mismo quien tiene que meterlo en la maquina para fichar el ticket. Yo compré mi ticket de 10 viajes, pero por olvido o desidia se me olvida fichar. Y justo hoy, cuando nos íbamos a bajar, en la última parada, se han puesto en todas las puertas para que nadie se escapara. Yo me he asustado un montón y me he puesto muy nerviosa. Le he enseñado mi billete, fichado dos veces, una antes de ayer y otra ayer. Me he hecho la española turista, muy turista que sólo puede hablar un poquito de francés y con mucho acento español. Marta ha dicho que estábamos visitándola y que nos íbamos mañana. Al final... nos han dejado ir. Si no la multa hubiese sido de 84€, y encima te dejan fichada para que si te vuelven a pillar, constes como reincidente y la multa aumente. Menos mal.
Mañana me voy al campo. Vuelvo al jueves, así que no escribiré nada hasta el jueves. El jueves será mi 14º día en Bruselas. Es la 1.30, y me tengo que levantar a las 7.00, mañana me voy a morir de sueño.
domingo, 27 de septiembre de 2009
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joo, te echaremos de menos hasta el jueves!!! Espero que te vaya bien en el campo, cuidate muuucho!!!
ResponderEliminarUn abrazo!!